Todo cambia, nada permanece
Una de las máximas complicaciones de la gente que me rodea, basicamente familia, es la de persistentemente tratar de mantener todo bajo control. Nada puede escapar de su escrutinio, todo debe ser perfecto; el lugar para las sorpresas está vedado y es territorio de los locos.
El problema comienza cuando algo no sale bien, por ínfimo que sea. Si falla una mínima parte el desencanto es grande, quiero decir GRANDE. El gozo que cualquier cosa pudiera producir desvanece entre una hormiga en medio del patio o un rayón en la mesa de centro. Todo tiene que ser como lo imaginamos. Todo debe seguir los caminos que nuestra estrechez soñadora impone; pero los sueños son difíciles de controlar. En lo personal pocas veces me salen las cosas e-x-a-c-t-a-m-e-n-t-e-c-o-m-o-l-a-s-p-l-a-n-e-o. Entonces siempre permito el paso a la desilusión.
Llevo mucho tiempo intentando controlar menos el entorno, es difícil en casa, donde todos pretenden controlar su entorno. Siempre siento que estoy cerca, luego me doy cuenta que sigo intentando controlarlo todo pero de diferentes maneras.
Sigo controlando todo de diferente manera, mientras cambia y desaparece, intento, continúo, mi fútil intención de que las cosas salgan como las planeo.

1 comentario:
mientras eso sucedía yo estaba de compras.
saludos =)
17:49
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