El lunes viajé por el metro --Siempre me ha parecido cagado notar que alguna persona dormida se pasa y cuando despierta tiene que regresar. Lo percibes en sus rostros. Se mueven lento y aparentan calma, su gesticulación indica enojo y desconcierto. Encuentro divertido esos sucesos--, tenía que bajar en 'hidalgo', por la línea verde, iba a 'Bellas artes'. El metro iba lentísimo, se detuvo en dos estaciones cuatro minutos y en otra llevaba seis y contando. No estaba desesperado ni nada, pero ya era tarde. De pronto sentí que mi celular sonaba, siempre lo llevo en vibrador, me causó sorpresa, aunque inmediatamente recordé un artículo que leí hace mucho en el 'reforma' acerca de una prueba piloto en algunas estaciones de esa línea. Perdí la llamada. Entonces se me ocurrió mirar alguno de los letreros para saber en qué estación estaba y vi que era 'tlatelolco'. Me pasé dos estaciones, es sumamente raro. Justo cuando me paré para salir sonó la alarma que avisa que cerrarán las puertas en cualquier instante. Salí y di la vuelta para regresar.
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viernes, julio 08, 2005
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2 comentarios:
Igual de malo es cuando te quedas atorado entre las puertas.
20:38
Nunca me ha pasado. ;)
20:42
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