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viernes, julio 15, 2005

¿y... qué hice hoy?

Desocupado lector, es momento de seguir con mi narrativa de los hechos acontecidos y por acontecer en esta mi bitácora electrónica. Para empezar, ayer intenté dormir a una hora apropiada; terminé sentado en el sillón mirando un fragmento de spun. Finalizó a las doce cuarenta y cinco de hoy. Subí dispuesto a dormir y lo conseguí hasta las dos, aproximadamente. La última vez que miré el reloj decía una cuarenta y ocho, todavía tardé un rato.
Ante situación tan poco favorable para mi cutis, decidí levantarme hasta las catorce. Desperté a las once, volví a dormir indignadísimo; abrí los ojos a las doce cuarenta, dormí otra vez; así, hasta que a las trece doce y ya no pude más y tuve que ceder.
Me levanté, salí de mi recámara y se hizo la luz. No mames, estaba cabronamente soleado. Prendí la computadora, leí un rato blogs, bajé a desayunar y fui testigo de uno de esos grandes momentos del señor --genio-- David Faitelson. Esta vez le aventuró una pregunta al gran Joserra; 'Joseramón, ¿qué crees que sepa la FIFA acerca de las chivas?' La pregunta convulsionó a la mesa. Joserra quería hablar, con Faitelson, de un ciclista que abandonó 'Le tour de France'. El emblema de los comentaristas nacionales, insistió con su cuestionamiento y la mesa no perdió la oportunidad de pendejear --principalmente Marín--, a ese gran icono de la poesía deportiva directa al hogar.
Definitivamente un gran momento para presenciar y estar vivo.

A las catorce cuarenta subí a darme una ducha. Tardé veinte minutos exactos. Escuchaba mientras las gotas de la regadera me limpiaban el 'is this it'.

Por la tarde me vi con K. Platicamos un rato. Parecía una charla fluida y cordial.
En un momento, ella hablaba, le mostré que mi pantalón tenía un agujero minúsculo, en ese mismo instante me preguntó que por qué siempre la interrumpo, ni tuve tiempo de contestar, incluso me fue imposible, siquiera, pensar en su cuestionamiento, simplemente resolvió tirar de mi pantalón y romperlo. No supe si fue una agresión, si le pareció divertido hacerlo, si estaba molesta, nada.
Lo que sí sé es que decidió marcharse.

Mi pantalón ahora estará a merced de mi mamá. Seguramente a la menor provocación, o sea, cuando se dé cuenta, lo tirará. Ahora está indefenso y listo para desaparecer en las piernas de algún pepenador o de un primo desfavorecido.

(IMAGEN DESAPARECIDA)

Acá podemos observar lo sucedido a mi pobre, y noble, pantalón.
La imagen no es muy clara, pero es porque no gusto de usar la
lámpara de destello incluida en mi austera cámara digital
y la iluminación natural era precaria, por no decir, nula.

1 comentario:

Anónimo dijo...

pues cóselo, que no mucho te cuesta. por otra parte se me hace que se ve mejor así
22:51

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