No existe subtítulo por el momento.

miércoles, enero 25, 2006

creAR, crEar, crEar, creaR!

Desde que cumplí diez y seis he vivido la noche. Por supuesto siempre en casa. En esa mocedad, escuchaba al 'ok computer' y escribía mi diario en una libreta de nivel, creo que así se llama, es una de esas que se emplean para los viajes de exploración, por ejemplo los geógrafos. Compré la mía en una visita a 'los azufres', escapa de mi memoria dónde está ubicado tan afable sitio, quizá en michoacán. Como dije adquirí mi libretita porque el profesor Darío pidió que nos hiciéramos de una. Quizá usé una página o tal vez veinte en ese viaje, no importa. Estuvo olvidada durante mucho tiempo hasta que llegó esa nube llamada huelga a mi vida. DEbo decir que si los viajes iniciáticos existen el mío comenzó en esos meses. Hacía poco que mi madre me había regalado un minicomponente bellísimo. REcuerdo enfadarme porque no quería nada, en ese tiempo empezó mi momento de no querer nada; sí quería cosas pero el tiempo en para atreverme a admitílo llegaría no sé cuándo. Estuve sumido en la oscuridad. Ahí fue cuando conocí la tristeza, ahí pensé por primera vez que siempre estuve triste, pero nunca había admitido mi sentimientos. Por supuesto estaba equivocado. No toda mi vida he fatigado a la tristeza. Entonces el primer mes decidí cursar clases en la escuela nacional de matemáticas de miguel ángel de quevedo y omega acompañado del en ese tiempo mi mejor amigo Alejandro Flores, el maestro de matemáticas me odiaba para variar y aunque había alcanzado un siete él había decidido que siete no era suficiente para aprobar el curso. Así que presentaría examen final. Sabíamos que mi destino era presentar mi segundo examen extraordinario de matemáticas en la preparatoria número seis, por eso me mandaba. Claro que ninguno de los dos contó con la huelga, ni con mi inteligencia. Por ese tiempo vivía con la idea de que ya me era imposible aprender cosas nuevas, entonces en ese primer mes decidí tomar el curso y presentar cualquier día que la universidad y el profesor me requirieran ese examén. Recuerdo que todo ese tiempo pensé que era imposible aprender algo nuevo. Otro de mis tantos errores que llevo conmigo desde ese tiempo, en el que sólo quería ser normal, y normal en mi cabeza quería decir mediocre y pendejo. Después vino el vacío. Terminamos en curso y el examen nunca llegó. El año que mi percepción me invitaba a creer que fue el peor año de mi vida académica porque sentía que mi cerebro había reducido al tamaño de un cacahuate, fue mi mejor año en notas en esa emérica preparatoria. Claro que la huelga y no sé si los profesores a alguna conspiración del gobierno o de los huelguistas provocaron calificaciones menores. Acá entra la eterna queja por el ocho en ética o el seis en matemáticas y otras dos calificaciones que nunca, claro que tampoco investigué, supe por qué me adjudicaron. Si no hubiera sido por la huelga ese año habría sacado quizá nueve seis, CReo que alcancé nueve dos. En esos tiempos modernos estaba el mutismo. Por muchos meses y días estuve sentado en el viejo sillón verde mirando emetevé. Era un estado de coma. No sé cómo terminó pero no practicaba el zappin', un anuncio tras otro, dos videos, anuncio, dos videos anuncios y las interrupciones del puto multivisión de ese tiempo que aún me irritan cuando las practican en cable, luego otro video y terminaba la media hora, luego dos videos y anuncios, luego dos videos, uno y después arturo. A veces primero chuck pereda que siempre me calló bien, leandro, edith que me molestaba por idiota y ruth que me gustaba porque me parecía rara. Después oscuridad y mi recámara. Un día decidí que ya era tiempo que gabriela supiera que me gustaba, ahí comenzó. Escribí por segunda vez en mi vida. Quiero decir escribir. En ese tiempo no pude pasar de un amateur que recita lugares comunes y carga emocional melosa, pero ese fue el principio. Dos hojas de cuadrícula grande escritas por ambos lados con tinta azul. Nadie nunca leyó ese fallido intento. Después, se volvió un ritual. Todas las noches desde las once me sentaba en la cama y escribía, en ese tiempo nunca creí que escribía versos o poemas, me era totalmente ajena, era simple, era mi 'lista del mercado' como me gustaba nombrarla. Todavía conservo algunas cosas. Después un día decidí escribir un diario. La figura del escritor que publicaba sus memrias sí me era familiar. Soñaba con algún día publicar esas oscuras anécdotas. Vuelta a los orígenes.
Culto a la vigilia. Protección de los que duermen. No sé de dónde saqué la idea sacralizadora de la importancia de escribir. Ya hablé un día de mis primeros versos.
Hoy intenté dormir a las doce porque Narda llega a las diez. No lo hice. Como todas las noches que intento dormir, pasé en vigilia un largo rato. Mi cabeza no descansa. Siempre hiperanalizando todo, siempre con las mismas contingentes sospehas que referí al comienzo. El mutismo, la anéctoda, la falta de fuego vital, de movimiento, de pausa y luego, movimiento. Es ahí, a los diez y seis, que todo fue inacción. DEbo decir que el pesimismo vence siempre. Falta tanto, no alcanzo a escribir lo que quiero. Decir lo que quiero es la materia primordial de esta bitácora. Me molesta no ser popular, ser extraño. Ahora resulta que es una moda robar la vida de otros y escribirla en una bitácora. Ahora resulta que algunos deciden que es necesario entrar a otros blogs y copiar lo que vierten. Es muy molesto porque la verdad soy un gran escritor y no faltará un momento en que alguien decida tomar alguna de estas elucubraciones. En estas vacaciones vi que un documental acerca de 'ramones'. Por supuesto cuando tenía diez y seis, decidí que nunca escucharía ni a 'the cure' ni a 'ramones' o a los 'maniac street preachers' era música para viejos y eso que soy un alma vieja --Pía una tipa que conocí en la facultad dice que por el contrario, soy un persona nueva en la tierra; 'es la primera vez que vienes, por eso tanta confusión', ella piensa que la gente vuelve, que mueres y naces otra vez--. Una parte importante del documental se quejan del poco impacto logrado en los states, de su
poca, nula, llena de chicos sin futuro popularidad y falta de reconocimiento del movimiento que ellos crearon. Si fuera un grupo de rock por supuesto que no decidiría ser 'ramones', incluso ahora que quizá los escuche. Si fuera una banda quiero ser radiohead, o 'the strokes' o 'blur'. Por suerte al vulgo no le interesa mi blog. Nadie en su juicio entraría y tomaría mis escritos para pretenderlos propios. No es que sea muy original o alternativo, no es que haya trabajado muchas noches lo que escribo, no es que sea super original o un geniesito frustrado --como a veces me gusta pensar--, no. ¿Puedes VEr a lo que me refiero? Las mismas contingentes sospechas, las mismas. Este espacio fue un intentó por vencer mi desconfianza por el género humano. Pensé que si finalmente resolvía crear mi espacio la confianza llegaría. Antes ceía que siempre era más fácil no arriesgar. La verdad es igual de complejo. No sé, mi ensimismamiento a veces nubla recuerdos, pero escuché en algún programa que puedes elegir vivir para morir o la otra cosa que no sé cómo decir sin emplear dos veces la palabra vivir. La autodestrucción metódica o la creación sacra. Y todo porque nunca puedo apagar mi cabeza.

No hay comentarios.:

Para el correcto navegar de esta bitácora pincha el botón.

(la herramienta tarda un poco, no desesperes)
Powered By Blogger